Suelo pélvico

Siete cosas que le hacen daño a tu suelo pélvico (y casi ninguna es el parto)

Casi todo el mundo sabe que un parto puede pasarle factura al suelo pélvico. Lo que casi nadie sabe es que lo que más lo castiga suele ser algo que hace todos los días sin darle ninguna importancia.

En corto

Los factores de riesgo que sí se pueden cambiar están identificados en la guía NICE: sobrepeso, tabaco, falta de ejercicio, estreñimiento y diabetes. Ninguno tiene que ver con el parto, y todos actúan por la misma vía: presión repetida sobre una zona que no está pensada para aguantarla a diario.

1. Empujar en el baño

Es el primero de la lista y el que menos se sospecha. El estreñimiento aparece en las guías clínicas como factor de riesgo de disfunción del suelo pélvico, y el motivo es el esfuerzo: cada vez que empujas, toda la presión del abdomen baja hacia el periné.

Dos minutos de empujón fuerte, varias veces por semana, durante años. Es una carga que ningún entrenamiento compensa mientras siga ahí. Lo desarrollamos en estreñimiento y suelo pélvico.

2. Ir al baño «por si acaso»

Orinar sin ganas, antes de salir de casa, por precaución. Repetido, la vejiga aprende a avisar con menos volumen y acabas yendo más veces. Es un hábito que se instala sin que nadie lo note y que después cuesta revertir.

3. Aguantarse demasiado

El extremo contrario también pasa factura. Jornadas enteras sin ir al baño porque no hay momento —muy típico en profesiones sanitarias, docentes y hostelería— mantienen la vejiga sobredistendida de forma repetida.

4. La tos que nadie trata

Cualquier cosa que suba la presión dentro del abdomen de forma repetida afecta al suelo pélvico, y una tos crónica lo hace decenas de veces al día. Alergias sin tratar, tabaquismo, asma mal controlada: no son problemas de suelo pélvico, pero terminan siéndolo.

El tabaco aparece además por sí solo en la lista de factores modificables de NICE.

5. El deporte de impacto, según cómo se haga

Este sorprende: la prevalencia de pérdidas de orina en mujeres jóvenes deportistas que no han tenido hijos es casi tres veces mayor que en mujeres sedentarias de su edad. Correr, saltar, CrossFit.

No significa dejar el deporte —la falta de ejercicio también está en la lista de riesgos—, sino entrenar el suelo pélvico para lo que le vas a pedir. Lo contamos en correr, saltar y levantar peso.

Lo que no está tan claro como se dice. Verás mucho contenido que prohíbe coger en brazos a tu hijo o levantar la compra. La evidencia sobre el peso en la vida diaria es mucho más débil de lo que parece. El problema no suele ser levantar: es levantar aguantando la respiración y con la tripa empujando hacia fuera, todos los días.

6. El peso corporal

Un IMC por encima de 25 figura entre los factores modificables. El mecanismo vuelve a ser el mismo: más presión dentro del abdomen de forma mantenida. Las guías, eso sí, son explícitas en algo importante: no hay que esperar a perder peso para empezar el tratamiento. Las dos cosas van a la vez.

7. Hacer los ejercicios mal durante meses

El último es el más irónico. Una parte importante de las mujeres que creen estar contrayendo el suelo pélvico están empujando hacia abajo. Hecho a diario durante meses, eso no es entrenar: es practicar justo el gesto que hay que evitar.

Y hay un grupo para el que más contracciones son directamente contraproducentes: las que tienen exceso de tono. En ellas el problema no es la falta de fuerza, y apretar más empeora el dolor. Está explicado en cómo se hacen bien los ejercicios.

¿Cuál de estos te está afectando?

En una valoración se ve qué está pasando en tu caso concreto y qué de todo esto merece la pena cambiar primero.

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La buena noticia

Los cinco factores que las guías señalan como modificables lo son de verdad. No hace falta cambiarlos todos ni hacerlo perfecto: el estreñimiento y la forma de ir al baño suelen ser los que más devuelven, y son los más fáciles de corregir.

Para saber cuál pesa más en tu caso hace falta mirarlo: esto es lo que se hace en una primera valoración.

Preguntas frecuentes

¿Coger a mi hijo en brazos me daña el suelo pélvico?

La evidencia sobre el peso en la vida cotidiana es mucho más débil de lo que sugiere el contenido que circula por redes. Lo que sí importa es cómo: aguantando la respiración y empujando el abdomen hacia fuera se multiplica la presión. Con la respiración soltada y el suelo pélvico activo, el gesto es muy distinto.

¿El estreñimiento puede causar pérdidas de orina?

El estreñimiento está identificado como factor de riesgo de disfunción del suelo pélvico por el esfuerzo repetido que implica. Corregirlo es una de las medidas con mejor relación entre esfuerzo y resultado.

¿Tengo que dejar de correr?

No. La falta de ejercicio también figura entre los factores de riesgo. Lo que hace falta es preparar el suelo pélvico para el impacto y valorar si hay síntomas, no abandonar la actividad.

¿Ir al baño «por si acaso» es malo?

Hecho de forma habitual, sí: la vejiga se acostumbra a avisar con menos volumen y acabas yendo más veces. Es un hábito frecuente y reversible.

Si pierdo peso, ¿se arregla solo?

Puede mejorar, pero las guías son claras en que no hay que esperar a perder peso para empezar el tratamiento del suelo pélvico. Las dos cosas se trabajan a la vez.

Fuentes y lecturas recomendadas

  • NICE NG210. Pelvic floor dysfunction: prevention and non-surgical management — factores de riesgo modificables (nice.org.uk).
  • NICE. Risk factors for pelvic floor dysfunction — revisión de evidencia (ncbi.nlm.nih.gov).
  • Prevalence of pelvic floor dysfunction in recreational athletes — prevalencia en deportistas nulíparas (ncbi.nlm.nih.gov).
  • Contenido elaborado por Andrea Carrillo, fisioterapeuta de suelo pélvico del Centro Maternidad Consciente.

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