«Es que he tenido dos hijos». «A mi edad es lo que hay». «A todas mis amigas les pasa». Las tres frases son ciertas en cuanto a lo frecuente que es. Ninguna de las tres significa que haya que quedarse así.
Las pérdidas de orina tienen tratamiento conservador con buena evidencia: el entrenamiento del suelo pélvico cura o mejora los síntomas en todos los tipos de incontinencia, y los efectos adversos son raros y leves. Es el tratamiento de primera línea, antes de plantear cualquier otra cosa.
No todas las pérdidas son iguales
Esto importa porque el tratamiento cambia, y es la razón principal por la que un programa genérico de internet puede no servirte.
De esfuerzo
Se escapa al toser, estornudar, reír, saltar o coger peso. No hay ganas previas: es un aumento brusco de presión que el sistema de cierre no contiene. Es la más frecuente tras el parto.
De urgencia
Ganas repentinas e imperiosas, y a veces no da tiempo. Aquí el problema no es de cierre sino de la vejiga, que avisa antes de tiempo. El trabajo incluye reeducar hábitos, no solo entrenar músculo.
Mixta
Las dos a la vez. Es más común de lo que parece y necesita abordar ambas.
Lo que dice la evidencia
Las revisiones Cochrane concluyen que el entrenamiento del suelo pélvico mejora o resuelve los síntomas frente a no hacer nada, y que las mujeres que lo hacen están más satisfechas y buscan menos tratamientos adicionales.
La pauta que recomiendan las guías para las pérdidas de esfuerzo es concreta: al menos tres meses de entrenamiento supervisado. Lo de supervisado no es un formalismo — una parte importante de las mujeres contrae los músculos equivocados cuando lo intenta sola.
Frecuente no es normal. Que le pase a muchas mujeres describe cuántas lo tienen, no si es inevitable. Son cosas distintas, y confundirlas hace que muchas convivan años con algo que tiene solución.
Lo que suele hacerse mientras tanto
Y que conviene revisar, porque algunas cosas empeoran el cuadro:
- Beber menos. Parece lógico y sale mal: la orina se concentra, irrita la vejiga y aumentan las ganas.
- Ir al baño «por si acaso». Reduce la capacidad funcional de la vejiga y a medio plazo empeora la urgencia.
- Compresa a diario y a seguir. Resuelve la ropa, no el problema, y retrasa años la consulta.
- Dejar el deporte. La falta de ejercicio es también un factor de riesgo. La salida no es abandonar, es adaptar.
Saber de qué tipo son
La valoración distingue qué está fallando y de ahí sale el plan. No es lo mismo tratar unas pérdidas de esfuerzo que una urgencia.
Cuándo consultar sin esperar
- Las pérdidas aparecieron de repente, sin causa clara.
- Hay sangre en la orina, dolor o escozor al orinar.
- Se escapan también heces o gases.
- Notas un bulto o sensación de peso en la vagina.
- Llevas más de tres meses entrenando bien y no hay cambio.
Fuera de esos casos, lo razonable es empezar por una valoración y un programa dirigido. Si quieres saber cómo se hacen bien los ejercicios, está en esta guía; y si te preguntas qué los está saboteando, en lo que le hace daño a tu suelo pélvico.
Preguntas frecuentes
¿Las pérdidas de orina después del parto se van solas?
En muchas mujeres mejoran en los primeros meses, pero si persisten pasado ese tiempo no suelen resolverse sin trabajo específico. El entrenamiento del suelo pélvico tiene evidencia sólida como tratamiento de primera línea.
¿Es normal que se me escape al saltar si nunca he parido?
Es frecuente —la prevalencia en deportistas jóvenes sin hijos es casi tres veces la de mujeres sedentarias— pero frecuente no es lo mismo que normal. Tiene valoración y tiene tratamiento.
¿Cuánto tarda en notarse la mejoría?
Las guías hablan de programas de al menos tres meses antes de valorar el resultado. Abandonar antes es la causa más habitual de que «no funcione».
¿Tengo que beber menos agua para que no se me escape?
No, y suele empeorarlo: la orina concentrada irrita la vejiga y aumenta las ganas. Lo que se ajusta son los hábitos, no la hidratación.
¿Si no mejora con ejercicios, qué hay después?
Existen otras opciones dentro del tratamiento conservador y, si no bastan, valoración médica. Pero el orden importa: el entrenamiento supervisado es el primer escalón y funciona en una mayoría de casos.
Fuentes y lecturas recomendadas
- Dumoulin C, Cacciari LP, Hay-Smith EJC. Pelvic floor muscle training versus no treatment for urinary incontinence in women. Cochrane (cochrane.org).
- Hay-Smith EJC et al. Comparisons of approaches to pelvic floor muscle training for urinary incontinence in women. Cochrane, 2024 (pubmed).
- NICE NG210. Pelvic floor dysfunction: prevention and non-surgical management (nice.org.uk).
- Contenido elaborado por Andrea Carrillo, fisioterapeuta de suelo pélvico del Centro Maternidad Consciente.