Parto

Epidural en el parto: ventajas y desventajas

Importante: este artículo informa, no sustituye a la consulta de preanestesia ni a la valoración de tu equipo. Las contraindicaciones dependen de tu historia clínica.

En corto: la epidural es el método más eficaz para aliviar el dolor del parto. Sus ventajas son reales y sus inconvenientes también: bajada de tensión, dificultad para moverte, más probabilidad de necesitar ayuda instrumental en el expulsivo y algún dolor de cabeza ocasional. No hay una respuesta buena para todas: hay una respuesta buena para ti.

Pocas decisiones del embarazo se preguntan tanto y se explican tan poco. La epidural no es «rendirse» ni «lo que hay que hacer»: es una opción con un balance concreto, y ese balance cambia según cómo vaya tu parto y qué esperes de él.

Qué es exactamente

Es una técnica de anestesia locorregional. Se coloca un catéter muy fino en el espacio epidural de la columna, a la altura lumbar, y por ahí se administra anestésico local que bloquea la transmisión del dolor de la parte baja del cuerpo. Estás despierta y consciente todo el tiempo.

La pone un anestesista. El pinchazo se hace con la espalda curvada, sentada o de lado, y suele durar unos diez o quince minutos. Una vez colocado el catéter, la medicación se puede ir ajustando durante todo el parto.

Ventajas de la epidural

  • Es el método más eficaz que existe para el dolor del parto. Ninguna otra opción se le acerca.
  • Permite descansar. En partos largos, poder dormir unas horas cambia cómo llegas al expulsivo.
  • Se puede ajustar. La dosis se sube o se baja, y hay bombas que te dejan administrarte un refuerzo.
  • Sirve si hace falta una cesárea. El catéter ya está puesto, así que se evita una anestesia general.
  • Baja la tensión si la tienes alta. En preeclampsia puede ser beneficiosa por eso mismo.

Inconvenientes y efectos que conviene saber

  • Bajada de tensión. Es el efecto más frecuente. Se previene con suero antes y se trata fácil.
  • Movilidad reducida. Notarás las piernas pesadas. Hay epidurales de baja dosis («walking») que permiten moverse más, pero no están en todos los hospitales.
  • Sonda vesical. Es habitual necesitarla, porque no sientes las ganas de orinar.
  • Más partos instrumentales. Al no sentir bien los pujos, aumenta algo la probabilidad de necesitar ventosa o fórceps. No aumenta el riesgo de cesárea.
  • Dolor de cabeza postpunción. Ocurre en torno a 1 de cada 100 casos, por punción accidental de la duramadre. Es molesto y tiene tratamiento.
  • Picor y temblores. Frecuentes, leves y pasajeros.
  • Puede no coger bien. En una parte de los casos alivia solo un lado o deja alguna zona sin cubrir. Se puede recolocar.

Dos mitos que conviene desmontar. La epidural no produce dolor de espalda crónico: los estudios que lo han mirado no encuentran esa relación, y el dolor lumbar posparto es igual de frecuente en quienes no la usaron. Y no aumenta el riesgo de cesárea, aunque sí el de parto instrumental.

Cuándo se puede poner

Cuando el parto esté establecido y tú la pidas. Ya no se espera a una dilatación concreta: la evidencia actual dice que ponerla pronto no alarga el parto ni aumenta las cesáreas. El límite práctico está al final, cuando la cabeza ya está muy baja y no daría tiempo a que hiciera efecto.

Cuándo no se puede poner

Hay contraindicaciones claras: problemas de coagulación, infección en la zona del pinchazo, alergia conocida a los anestésicos locales, algunas enfermedades neurológicas o de columna, y las situaciones de urgencia en las que no hay tiempo material. Si tienes cualquier duda sobre tu caso, la consulta de preanestesia del tercer trimestre es el sitio para preguntarla.

Qué alternativas hay

Que la epidural sea la más eficaz no significa que sea la única. Funcionan, en distinta medida: el agua caliente (ducha o bañera de dilatación), el movimiento y los cambios de postura, la pelota, el masaje y la contrapresión en la zona lumbar, el óxido nitroso donde esté disponible, y el acompañamiento continuo, que es de las intervenciones con mejor evidencia y menos coste.

En la preparación al parto trabajamos todo esto: no para que renuncies a la epidural, sino para que llegues con recursos y puedas decidir sobre la marcha.

Cómo decidir sin decidir ahora

No tienes que cerrarlo en el embarazo. Lo útil es llegar informada y con la idea de que puedes cambiar de opinión: ni pedirla es fracasar, ni no pedirla es heroísmo. Déjalo escrito en tu plan de parto como una preferencia, no como una promesa.

Preguntas frecuentes

¿Duele que te pongan la epidural?

Se nota. Primero se anestesia la piel con un pinchazo pequeño, parecido al de una analítica, y después se coloca el catéter, que se percibe como presión más que como dolor. Lo más incómodo suele ser aguantar quieta con la espalda curvada mientras tienes contracciones.

¿La epidural deja dolor de espalda para siempre?

No. Es la creencia más extendida y los estudios que la han investigado no encuentran relación: el dolor lumbar en el posparto es igual de frecuente entre quienes usaron epidural y quienes no. Lo que sí puede doler unos días es el punto del pinchazo.

¿Aumenta el riesgo de cesárea?

No. Sí aumenta algo la probabilidad de necesitar ayuda instrumental en el expulsivo —ventosa o fórceps— porque los pujos se sienten peor, pero no la de acabar en cesárea.

¿Cuándo es demasiado tarde para pedirla?

Cuando la cabeza del bebé está ya muy baja y el parto va a terminar antes de que la medicación haga efecto. No hay una dilatación concreta a partir de la cual se deje de poner: depende de cómo vaya cada parto.

¿Puedo moverme con la epidural puesta?

Con las dosis habituales, poco: notarás las piernas pesadas. Existen epidurales de baja dosis, llamadas «walking», que permiten más movilidad, pero no están disponibles en todos los hospitales. Pregúntalo en tu centro.

¿Y si quiero un parto sin epidural?

Es una opción perfectamente válida y hay recursos que funcionan: agua caliente, movimiento y cambios de postura, masaje y contrapresión lumbar, respiración y acompañamiento continuo. Prepararlos antes marca la diferencia.

En la preparación al parto trabajamos las dos cosas: los recursos para afrontar el dolor y la información para decidir con calma llegado el momento.

Ver la preparación al parto

Fuentes

  • Ministerio de Sanidad — Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal.
  • Sociedad Española de Anestesiología (SEDAR) — información para pacientes sobre analgesia epidural en el parto.
  • Contenido elaborado y revisado por Joana Rocamora Guilabert, matrona colegiada n.º 17506.

Decidir informada es decidir tranquila.

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