Crianza

Cuándo poner los pendientes a un bebé

Importante: este artículo informa sobre una práctica que es una decisión familiar, no una indicación médica. Ante cualquier señal de infección, consulta con un profesional sanitario.

En corto: no hay una edad obligatoria. Lo que sí importa es que el bebé tenga puestas las vacunas que le tocan, que los pendientes sean hipoalergénicos y de cierre seguro, y que lo haga alguien sanitario en condiciones de higiene. Muchas familias eligen los primeros meses porque el bebé se mueve menos; otras esperan a que lo pida.

Es una de las preguntas que más nos llegan, y casi siempre viene con algo de culpa detrás: que si es muy pronto, que si duele, que si mejor esperar. No hay una respuesta médica única. Hay una decisión de la familia y unas condiciones que conviene cumplir.

¿A qué edad se pueden poner los pendientes a un bebé?

No existe una edad mínima establecida por motivos sanitarios. En España es común hacerlo en los primeros meses de vida; en otros países se espera a la infancia o a que la niña o el niño lo pida. Las dos opciones son razonables.

El argumento a favor de hacerlo pronto es práctico: el bebé se mueve menos, se lleva menos las manos a las orejas y el recuerdo no queda. El argumento a favor de esperar es que es una decisión sobre su cuerpo y podría tomarla ella. Como matrona te diré lo que importa de verdad: que se haga bien, se haga cuando se haga.

Lo que sí recomendamos: que el bebé tenga administradas las vacunas que le correspondan por edad antes de la puesta. No es una contraindicación absoluta, pero reduce riesgos y es la práctica habitual.

¿Duele?

Es un pinchazo rápido. Molesta, y el bebé va a llorar un momento: eso es esperable y no significa que algo vaya mal. Lo que más ayuda es tenerlo tranquilo y poder darle el pecho o el biberón justo después: la succión es analgésica y la mayoría se calma en menos de un minuto.

También ayuda elegir un momento en que no tenga hambre ni sueño, y que la persona que lo sujeta esté tranquila. Si ese día el bebé no está bien, se deja para otro.

Qué pendientes elegir

  • Material hipoalergénico. Oro de ley, titanio o acero quirúrgico. Sin níquel, que es la causa más común de alergia.
  • Cierre de rosca o de seguridad. Los de presión se pueden soltar y suponen riesgo de atragantamiento.
  • Pequeños y planos. Nada de aros ni colgantes: se enganchan con la ropa, las manos y las sábanas.
  • Vástago corto. Suficiente para el grosor del lóbulo y no más.

Cuidados después: los diez primeros días

Es la parte que más determina si habrá problemas, y la que peor se suele explicar.

  • Manos limpias siempre antes de tocar la zona.
  • Limpieza una o dos veces al día con suero fisiológico o antiséptico suave, por delante y por detrás del lóbulo.
  • No girar los pendientes. Esto ha cambiado: girarlos irrita el trayecto y retrasa la cicatrización, al contrario de lo que se decía antes.
  • No quitarlos durante las primeras seis u ocho semanas, aunque parezca que ya está cerrado.
  • Secar bien después del baño.
  • Evitar piscinas las primeras semanas.

Señales de que algo no va bien

Un poco de enrojecimiento los primeros días es normal. Consulta si aparece hinchazón que aumenta, secreción amarillenta o con mal olor, dolor al tocar, fiebre, o si el pendiente se hunde en el lóbulo. Son situaciones que se resuelven bien si se ven pronto.

Por qué hacerlo con una matrona y no en cualquier sitio

Porque no es solo el pinchazo. Es valorar las orejas antes, marcar el punto correcto —ni muy al borde ni muy pegado al cartílago—, trabajar en condiciones de asepsia, usar material de un solo uso y explicarte los cuidados con calma, por escrito, con alguien a quien poder escribir si tienes dudas la semana siguiente.

En el centro la puesta de pendientes la hace una matrona, con pendientes hipoalergénicos incluidos y una cita de unos veinte minutos sin prisa.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad se pueden poner los pendientes a un bebé?

No hay una edad mínima por motivos sanitarios: es una decisión de la familia. En España es habitual hacerlo en los primeros meses, cuando el bebé se mueve menos. Lo que sí se recomienda es que tenga puestas las vacunas que le corresponden por edad.

¿Duele ponerle los pendientes a un bebé?

Es un pinchazo rápido: molesta y el bebé llorará un momento, lo cual es esperable. Ayuda mucho poder darle el pecho o el biberón justo después, porque la succión calma enseguida. La mayoría se tranquiliza en menos de un minuto.

¿Qué pendientes son los mejores para un recién nacido?

Hipoalergénicos —oro de ley, titanio o acero quirúrgico, siempre sin níquel—, pequeños y planos, con cierre de rosca o de seguridad. Evita los de presión, que se sueltan, y cualquier cosa que cuelgue o se pueda enganchar.

¿Hay que girar los pendientes para que no se peguen?

No. Esta recomendación ha cambiado: girarlos irrita el trayecto y retrasa la cicatrización. Basta con limpiar la zona una o dos veces al día con suero fisiológico y secar bien, sin mover el pendiente.

¿Cuánto tarda en cicatrizar?

El lóbulo suele cicatrizar en unas seis a ocho semanas. Durante ese tiempo no conviene quitar los pendientes aunque parezca que ya está cerrado, y es mejor evitar piscinas las primeras semanas.

¿Cómo sé si se ha infectado?

Un poco de enrojecimiento los primeros días es normal. Consulta si hay hinchazón que va a más, secreción amarillenta o maloliente, dolor al tocar, fiebre o si el pendiente se hunde en el lóbulo.

En el centro la puesta de pendientes la hace una matrona, con pendientes hipoalergénicos incluidos y sin prisa.

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Fuentes

  • Asociación Española de Pediatría — recomendaciones sobre perforación del lóbulo en la infancia.
  • Protocolos de cuidados de heridas limpias y prevención de infección local.
  • Contenido elaborado y revisado por Joana Rocamora Guilabert, matrona colegiada n.º 17506.

Con calma y bien hecho, es cosa de veinte minutos.

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